Pensamiento de la Semana
¿Sobras o Plato Principal
Que eliges?
Imagina esto, Un hombre esta en un crucero todo pago y durante todo el trayecto del viaje, a la hora de
comer el se va a la parte de atrás de la cocina y disfruta de las ricas sobras de los comensales del restaurante, en vez de
irse a sentar en una mesa y ordenar algo del variado menú gourmet que el Chef a cargo ha preparado. Te parece locura ¡verdad!
Pues te parecerá mas loco saber que este absurdo se de mucho mas a menudo de lo que parece.
La Biblia
enseña que Jesús le dijo a una mujer que no era judía, (la cual se acerco a pedir que El hiciera un milagro por su hija),
lo siguiente: No es correcto dar la comida de los hijos a los perritos, duras palabras estas, que hubiesen justificado a nuestros
ojos una respuesta agresiva y un total abandono hacia Jesús y sus enseñanzas, pero lejos de esto aquella mujer
respondió de esta forma: Señor aun los perritos comen de las migajas que caen de la mesa. (Traduzcámoslo así: Señor aun de
tus migajas yo quisiera comer) Ella quería lo que fuera de Jesús.
¡Que impresionante!
Responderíamos nosotros de esta forma, pues piénsalo, ya
que al final de esta historia, no solo no tuvo que comer de las migajas, sino que Jesús mismo ordeno que se le sirviera un
milagro estilo gourmet, pues su hija fue sanada.
Sin embargo, es triste pensar que la actitud de la humanidad
de estos días refleja que ni siquiera quieren acercarse a comer las migajas de bendición que Jesús tiene en abundancia, y
se conforman el en vacío y oscuridad y el estrés que el mundo y la vorágine diaria les ofrece, pudiendo gozar de la paz de
Cristo porque si le entregas tu vida la palabra enseña que nunca serás tratado en menor calidad que un hijo, porque Jesús
te convierte en hijo de Dios, es decir con acceso a todas la viandas del banquete, a la paz, amor, gozo, tranquilidad
y esperanza aun en medio del diario vivir.
No
seas insensato al elegir entre sobras y el plato principal que Dios te ofrece, pues El te tiene servido un
banquete de bendiciones; Si le das tu corazón.
Piénsalo y acércate a la mesa.